sábado, 28 de agosto de 2010

Educación

DRA. ANA MURGUIA

La escuela inteligente

David Perkins
“Del adiestramiento de la memoria a la educación de la mente”
Gedisa. Editorial. SEP, biblioteca para la actualización del maestro.



Como usar lo que sabemos: pregunto, realmente ¿No sabemos lo suficiente? Estoy de acuerdo en que con lo poco que sabemos podemos llegar a mejorar la educación. Lo que pasa es que no aplicamos nuestros conocimientos para que la educación evolucione progresivamente hacia la mejoría en el día con día. Realmente estoy de acuerdo con Perkins en que no adolecemos de conocimientos sino que, no le damos uso a ese conocimiento, lo dejamos guardado, atrofiamos lo que sabemos, no propiciamos su desarrollo y crecimiento, sino que por nuestras actitudes, lo hemos ido perdiendo. Sin embargo, lo que sabemos basta y sobra para mejorar la educación. Ahora que nos hemos tomado el trabajo de averiguar que lo que nos falta en cantidades colosales no es el conocimiento sino el uso de él.
Por supuesto que necesitamos escuelas que pongan en práctica el “educar bien” a lo que este libro Perkins llama “escuelas inteligentes”, que están atentas a todo progreso en el campo de la enseñanza y el aprendizaje. ¿Necesitamos realmente escuelas inteligentes? Según Perkins necesitamos escuelas que tengan tres características para que funcionen adecuadamente como inteligentes:
 Debe ser una escuela informada.- tanto escuelas como directivos, docentes y alumnos deben saber sobre pensamientos, aprendizajes, funcionamiento óptimo del sistema escolar y de la cooperación escolar.
 Debe ser una escuela dinámica.- necesita poseer un espíritu enérgico, generando energía positiva en la estructura, dirección y trato escolares.
 Debe ser una escuela reflexiva.- es un lugar de atención y cuidado (componentes del término reflexión) mediante la sensibilidad a las necesidades del otro, tratándolo con diferencia y respeto. La enseñanza, el aprendizaje y la toma de decisiones giran en torno al pensamiento crítico y reflexivo, que es el centro de todo y es sumamente importante.
Perkins quiso describir en su libro la ciencia contemporánea—entendamos contemporánea la época en que él vivió—de la enseñanza y el aprendizaje, para que los maestros directores y alumnos estuvieran informados para funcionar óptimamente. Se refiere a los factores que generan energía positiva dentro del ámbito escolar y analiza el papel que desempeña la reflexión en el proceso de enseñar y aprender, ya que la reflexión es la clave de todo aprendizaje genuino y útil.
¿Qué esperamos de la educación en nuestro país? ¿La educación, tiene verdaderamente un centro o una médula? En realidad la educación reflexiva no es la columna vertebral de la educación sino la médula de la educación. Podríamos decir que la columna vertebral de la educación es la escuela, las aulas, los maestros, los directivos, las tecnologías, inclusive el alumno. Pero, la reflexión es la médula—el centro—de la educación.
Perkins hace referencia a los programas educacionales que todos llevamos en las escuelas públicas y privadas, esperando de la educación el todo. Sin embargo, se presentan desgastantes para el docente, para los directivos y los alumnos también, puesto que, el tiempo apremia para terminar los programas, cuando hay mucho en que ocuparse para seguir aprendiendo.
Esto, nos dice Perkins, que Lawrence Cremin, menciona en su libro “Manifiesto Educativo 1986”, sobre los múltiples programas de la educación. Los programas educativos desangran como un vampiro a los maestros, a los alumnos y a los directivos por igual. Así que, hay que ir al centro del problema, a la médula y tuétano de la educación que es “la reflexión”. Para lo que propone algunas preferencias: que las escuelas promuevan a) la retención del conocimiento; b) la comprensión del conocimiento y c) el uso activo del conocimiento, y este “uso activo” del conocimiento en forma global con su retención y comprensión se denomina “conocimiento generador” que actúa y enriquece la vida de las personas, ayudándolas a comprender y desenvolverse en el mundo que les rodea.
La primera meta que es la retención del conocimiento, partiendo de dos grandes deficiencias bien estudiadas que son: el conocimiento frágil—el estudiante no recuerda, no comprende o no usa activamente lo que ha aprendido—y el conocimiento pobre—el estudiante no sabe pensar valiéndose de lo que ya sabe. Dichas deficiencias están dadas por una “teoría de la búsqueda trivial” basada en la acumulación de hechos y rutinas, y una “teoría del rendimiento” que pone de manifiesto la inteligencia y no sus esfuerzos, más bien privilegia sus capacidades.
El conocimiento frágil se hace para nosotros en las deficiencias de conocimientos de nuestra historia, damos por hecho aquello que nos dicen y no indagamos a fondo la verdad. La fragilidad que tenemos en este rubro es que en septiembre queremos que los alumnos celebren la revolución y en noviembre la independencia—experiencia personal en un centro escolar—confundiendo el bicentenario con el centenario, creemos que la revolución precedió a la independencia. Llamaremos a estos conocimientos olvidados porque no les hemos dado la connotación que merecen, porque si en realidad tuvimos el conocimiento ahora ha desaparecido, a fuerza de no repetirlo. Esto constituye una gran deficiencia en la educación, si nosotros como maestros tuviéramos bien plantados los conocimientos podríamos influenciar mejor en los estudiantes para que recuerden hechos y habilidades que se les han enseñado previamente y todo sería diferente.
El conocimiento frágil, se vuelve inerte ya que los estudiantes pueden recordar sus conocimientos para contestar los exámenes, pero no para aplicarlos en la solución de los problemas cotidianos. Esto hacemos algunos maestros con la instrucción convencional o cátedra, clases dictadas que producen conocimiento que por una parte no genera energía ni motivación, y por otra parte solamente proporciona información que no permite correlacionar sus conocimientos con su realidad .
En 1999, la UNESCO, en el marco del proyecto “Educación para un futuro sostenible”, encargó a Edgar Morín que plasmara sus ideas sobre las necesidades de la educación para el futuro. El pensador francés elaboró un documento llamado “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, y como resultado escribe un ensayo sobre los errores mentales, los errores intelectuales, los errores de la razón, las cegueras paradigmáticas, en un contexto global, multidimensional y complejo que nos lleva a reflexionar sobre las deficiencias de la inteligencia general y los problemas esenciales de la falsa racionalidad. Hay otros ensayos apoyando o refutando los pensamientos de Morín y de Perkins, pero no hay investigaciones reales en lugares reales, solamente aparecen como enseñanzas filosóficas y no como algo palpable, que arrojen estadísticas paramétricas que nos concienticen de la situación de las escuelas en nuestros días, ya que toda la bibliografía que tenemos es extranjera .
¿Por qué si tenemos demostraciones empíricas del conocimiento frágil, inerte, olvidado y pobre, se siguen aplicando métodos tradicionales de enseñanza? (libros de texto, explicación, ejercicios, exámenes, etc.), ¿No tomamos nuestras aulas para hacer verdadera investigación y determinar qué pasa con el conocimiento? ¿En qué parte del camino del conocimiento a la práctica nos perdimos? ¿Por qué esta falta de conexión entre lo que se sabe empíricamente, lo que se enseña en las universidades y la realidad de las aulas? Todos repiten lo que han dichos los sociólogos y educadores, filósofos en antaño, pero no hay investigación educativa que realmente nos de resultados, todo se basa en ensayos y críticas de ideologías educativas. Las nuevas generaciones se disponen a tomar el mando del mundo como si el mundo fuese un paraíso sin huellas antiguas, sin problemas tradicionales y complejos. Porque eso es lo que hay que hacer, puesto que han pasado tantos años y estamos volviendo a los años ´40, cuando se proponía “la educación adaptada a la vida” y en estos tiempos los programas y contenidos se inclinan a este tema “educar para la vida”.
Por eso Perkins en su tiempo, apoya la propuesta de un programa que cumpla con la “transmisión de conocimientos” por las generaciones sin fin. El conocimiento debe ser fáctico, basado en hechos, no solo en la teoría o en la imaginación. Tener habilidades intelectuales según aptitudes y conocimientos. Además presupone una técnica de conocimiento, que lleva a la reflexión y al análisis, para aterrizar en las preguntas y respuestas correctas, estando familiarizado con los problemas más duros y arduos y sus soluciones. Propuesta nada descabellada, pero que tiene ciertas dificultades.
La retención y comprensión del conocimiento es un dilema, porque cada uno entiende las cosas diferentes, según su experiencia, su entorno familiar, social, político, cultural, religioso, educativo, económico y moral. Porque, ¿Cómo explicarle a un necesitado que tiene hambre, que podrá comer este día, si no tiene trabajo y si no tiene dinero para el día de mañana? ¿De dónde pues, saldrán los recursos para su alimentación? Cuando la persona no crea una necesidad, nunca obtendrá, si no desea. En las cosas de la enseñanza sucede exactamente lo mismo. Se retiene lo que se quiere, se comprende lo que interesa, y se pone en acción realmente lo que se necesita, porque según ha vivido, así se comporta. Así hay muchos estudiantes que pueden recordar conocimientos en un momento dado, pero son incapaces de poner en práctica dichos conocimientos cuando se requieren.
Hay que formar alumnos para un pensamiento crítico, en el contexto de calificativo para personas, protagonistas, capacidades, juicios, actitudes, conocimientos, observaciones, que solo aparecen en documentos, cuando apuntan hacia las metas de la educación en el desarrollo de juicio crítico. Esto alude al tipo de personas que, posee ciertas habilidades para emitir juicios inteligentes, fundados, contextualizados, pertinentes, creativos y actuar en consecuencia. Realmente a personas que sean capaces de elaborar, por decisión existencial, su propio proyecto de vida. Ciudadanos responsables, críticos, creadores y transformadores de la sociedad, a través del amor, el conocimiento y el trabajo. Sin embargo no se puede incluir a ese tipo de personas que no les interesa ser ciudadanos responsables .
Efectivamente como menciona Perkins, los que egresamos de primaria, secundaria, preparatoria o universidad, tenemos enormes lagunas de conocimientos básicos acerca del mundo en el que vivimos. No ubicamos tiempos, geografías e historias, damos un giro equivocado a nuestros conocimientos de física, biología o matemáticas. Sin embargo son la base de todo conocimiento de aplicación en la vida diaria porque simplemente, no usamos lo que sabemos, ni en el hogar, mucho menos en el trabajo y escuela.
¿Qué es lo que sucede? Que no podemos retener, comprender, reflexionar y usar los conocimientos de la manera que deseamos, más bien lo hacemos como otros quieren que lo hagamos. Pero ¿Qué ocurre en todas las áreas el pensamiento? ¿Será que ocurre lo mismo? Es necesario pues, nos dice Perkins, que necesitamos escuelas en las cuales predomine el pensamiento reflexivo y no solamente la memoria, ya que el aprendizaje es una consecuencia del pensamiento .
En este contexto, podemos decir que aunque tengamos escuelas inteligentes, no se dan los alumnos inteligentes, o maestros inteligentes ni tampoco directivos inteligentes, ya que no giran en torno al pensamiento crítico sino en torno al conocimiento lineal y jerárquico, porque detrás de esto hay todo un sistema de valores entendidos, no para solucionar el problema de educación de la sociedad en que vivimos, sino para resolver sus propios problemas monetarios o económicos. Hasta este momento veo una escuela inteligente en la mente inteligente y el pensamiento reflexivo de la persona que hace tales proposiciones.
El aprendizaje intelectual incluye, ciertamente, la acumulación y la retención de la información. Pero la información se transforma en una carga indigesta cuando no se entiende… y el entendimiento, la comprensión, el discernimiento implica que se ha aprehendido en sus relaciones mutuas las diversas partes de la información adquirida. Este resultado sólo se alcanza cuando la adquisición del conocimiento va acompañada por una constate reflexión de lo que se estudia.
En la década de los 40´s se tuvo como lema de la educación “La educación adaptada a la vida”, que tomó un auge tremendo, y la preocupación de la calidad intelectual se ve como un núcleo ideal basado en la enseñanza que se centra en el pensamiento generador. En este sentido tal parece que fuera que regresa el péndulo al mismo sitio, pero en otro tiempo y en otro contexto y concepto de educación, con el mismo lema, bajo el nombre de “Trabajo auténtico”, ahora mediante la resolución de problemas y la investigación de campo, que no dejan más que amargas experiencias para los educadores.
Aún se siguen preparando personas de carreras cortas, que generan empleos y al tener estable una vida económica, deciden seguir aprendiendo bajo el rubro de pensamiento reflexivo, dinámico y generador, que logren alcanzar las propuestas de Perkins. Sin embargo, para muchas escuelas el conocimiento viene a ser la acumulación de un largo repertorio de hechos y rutinas, en lugar de fomentar el amor por la lectura, se conforman a la mecánica de leer y escribir; y para otras escuelas el éxito del aprendizaje radica en las capacidades del muchacho más que del esfuerzo, sin ponernos a reflexionar que realmente el esfuerzo nos lleva a alcanzar la dorada meta del aprendizaje.
Todo docente sabe que la motivación es importante y el esfuerzo es útil a la hora del aprendizaje. Aunque el esfuerzo, si bien ayuda, no puede compensar la falta de capacidad; por lo tanto no podemos decir que el modelo americano de educación es bueno puesto que da prioridad a la capacidad y no al esfuerzo, pero sí a la motivación. ¿Qué es esto? Una serie de palabras dichas en sentido propositivo, que nos hacen reflexionar en que el alumno no es un ser solamente pensante, sino que tiene capacidades y aptitudes, pero también actitudes que son importantes para el almacenaje de conocimientos. Todo esto es sumamente complejo, por cualquier lado que se vea.
Hay un método que Adler denomina “instrucción didáctica” y que consta de la presentación clara y correcta de la información por parte de los maestros y los textos. Su objetivo se centra en la explicación, se exponen los qué y los por qué de un tema determinado. A este método Gaea Leinhardt , propuso algunos principios de una buena explicación que podrían trasladarse a la acción y son: la identificación de objetivos para los alumnos; supervisar y señalar el avance hacia los objetivos; mostrar numerosos ejemplos sobre los conceptos analizados, clases prácticas en las que se incluyen exposiciones complementarias, se señalan los vínculos entre ellas y se aclaran las condiciones de aplicabilidad y de no aplicabilidad de los conceptos; vincular nos nuevos conceptos con nociones conocidas señalando los elementos familiares, ampliados y nuevos; legitimar un nuevo concepto o procedimiento mediante principios ya conocidos por los alumnos . La mayoría de los autores no plantean una definición de explicación, si bien algunos describen, en parte, el proceso: se parte del “piso” en el que está el que recibe la explicación, se transmiten primero, los conocimientos básicos y luego se aumenta la complejidad, se propone una descripción y se desarrollan temas, hechos... con paciencia, utilizando palabras sencillas, ajustadas a la persona a la que se explica, dando ejemplos para facilitar el entendimiento de lo explicado.
También Adler menciona otro método de enseñanza que denomina “entrenamiento” o “instrucción didáctica” que en términos generales es dar un toque de misterio a un relato escrito. Además la enseñanza socrática la incluye como entrenamiento que tiene un aspecto regulativo y consiste en moldear y guiar las actividades de los estudiantes. La teoría uno y más allá, implica desarrollar la capacidad de comprensión mediante la práctica reflexiva, el ejercicio de la inteligencia y de la memoria. Por lo que debemos inculcar a los alumnos que reflexionen sobre lo que han aprendido, iniciando un debate con dos posturas diferentes, porque así se comprenderá mejor el texto, pero es superior la valoración de las inteligencias múltiples.
Desarrollar la capacidad de comprensión mediante la práctica reflexiva no es tarea fácil. En efecto implica que el alumno tiene el deber de reflexionar en lo aprendido, teniendo una postura y defendiéndola hasta que se convenza de sus errores. Pero en la mayoría de los estudiantes de bachiller y profesional es evidente la falta de práctica reflexiva. Las actividades de la compresión son: la explicación, la ejemplificación, la aplicación, la justificación, la comparación y el contraste, la contextualización y la generalización.
La comprensión se hace mediante imágenes mentales que vienen a ser realmente una gimnasia intelectual que muestra cómo funciona uno de los recursos más importantes de la mente, la imaginación. Hay niveles de comprensión que nos dicen las relaciones entre lo aprendido y lo ejecutado, el primer nivel es la comprensión de contenido, que es el conocimiento y práctica referentes a los procedimientos de rutina; repetición, paráfrasis, semejante a una película mental. El segundo nivel corresponde a la resolución de problemas, conocimiento y práctica referentes a los problemas típicos de la asignatura en el sentido clásico, aquí las imágenes mentales corresponden a actitudes y estrategias de resolución haciendo de él varias partes. El tercer nivel o epistémico, se refiere a la justificación y la explicación de la asignatura, las imágenes mentales aquí se expresan como evidencias o como pruebas verdaderamente confiables y en cuarto nivel encontramos a la investigación que se refiere al modo como se discuten los resultados y se construyen los nuevos conocimientos en una materia, y sus actividades se refieren a formar hipótesis, cuestionar supuestos, y sus imágenes mentales son aquellas que incluyen un espíritu de aventura y advierte las diferencias para extrapolar sus resultados.
Hay varios pasos a seguir para la comprensión de las explicaciones: primero fomentar la inquietud en los alumnos sobre el tema y contestarse preguntas de qué, por qué, cuál, en dónde, para qué, como qué, y dar ejemplos de cada cosa; luego preparar a los estudiantes para que hagan una secuencia de acontecimientos para generar la comprensión; y por último suministrar información adicional, de trasfondo y de verdadera importancia que le sean útiles a los muchachos para comprender y aplicar sus conocimientos en la vida cotidiana.
Actualmente, con los nuevos métodos didácticos, se ha mejorado mucho el aprendizaje del alumno, pues que tenemos actividades y modelos a seguir para manejar los objetivos y las metas de algunas materias en específico. Por ejemplo para las ciencias tenemos el Aprendizaje Basado en Problemas, el aprendizaje por medio del Método de casos, el Aprendizaje Colaborativo y también el Aprendizaje por medio de Proyectos. Tienen la ventaja de evaluar las actividades por estadísticas paramétricas que son indispensables para tener fidelidad en los reportes.
Los estudiantes de hoy, unos más que otros, tienen alta capacidad resolver problemas cognoscitivos y otros menos; algunos son más hábiles resolviendo problemas psicomotores y otros no; e incluso unos pueden resolver problemas actitudinales pero otros tienen dificultades al respecto. Cada persona durante su vivencia ha desarrollado una forma de pensar, un modelo de representar las cosas, una manera de ver al mundo. Cada ser humano después de los doce años aproximadamente, según mi planteamiento, tiene un esquema mental y es posible que de acuerdo a su esquema mental puede resolver más rápido un problema.
Los esquemas mentales pueden identificarse mediante tres sencillas maneras: imaginado los números naturales, los meses del año y los días de la semana. Todas las personas adultas, tienen un esquema mental definido, podría ser semejante a la huella digital y ésta sería imposible de ser sustituido. Durante la vida, el hombre se interrelaciona con personas autoritarias, sumisas; líderes, independientes, dependientes, etc.; con su medio ambiente: praderas, montañas, casa, edificios, rascacielos, calles, carreteras, fortalezas, etc. .
Las perspectivas son poner en práctica lo que sabemos: ¿Tenemos más conocimientos que antes? Es probable, pero ¿Hacer un cambio? ¿Cómo, si tenemos tantas limitantes? Después de ver los párrafos anteriores puedo llego a la conclusión de que tener una escuela inteligente, no solo depende de nosotros como docentes, sino de que aprendamos a utilizar el pensamiento reflexivo y ayudar a que nuestros alumnos desarrollen este tipo de pensamiento, los directivos han tenido ya ese tipo de pensamiento puesto que tenemos este documento en las manos (que está editado en el año 2000), pero las limitantes son los factores políticos, sociales, económicos y culturales de la nación.
El precio que se paga por la búsqueda trivial del conocimiento es la decadencia de la prosperidad, el estancamiento social, político, económico y cultural. Realmente no podemos solucionar los problemas hasta que no se encuentra la interrogante correcta y el planteamiento del problema real. Si para nuestros estudiantes la educación consiste en acumular conocimientos bastante específicos y habilidades de rutina para recurrir a ellos cuando hacen falta, estamos en el fracaso rotundo, pero enseñar en las aulas, dar prioridad a las capacidades y no a las competencias, no tiene sentido, así que una combinación de ambos es lo equilibrado. Enseñar que la combinación de esfuerzos y capacidades aunados a la suma de aptitudes y actitudes, mediante el pensamiento reflexivo, nos lleva a concluir que es la clave del éxito en la educación. No ignoremos pues, los hechos y principios de la educación que nos llevan a la meta tan anhelada. La falta de conocimiento, de pensamiento crítico y de prosperidad dominan categóricamente gran parte de nuestra práctica pedagógica actual. Pero cuando nos abocamos a la tarea de aplicar las metas a una escuela informada, dinámica y reflexiva; es decir escuelas inteligentes, hay resultados, aunque nos hace falta información de investigaciones bien elaboradas con estadísticas paramétricas que nos hagan pensar en que proporciones estamos en relación a los demás países. Estadísticas nuestras—mexicanas.
Es verdad que uno aprende cuando tiene una oportunidad razonable y una motivación para hacerlo, sobre todo cuando la información es clara, la práctica es reflexiva, que tenga retroalimentación como consejos claros y precisos para mejorar el rendimiento y tener una fuerte motivación intrínseca y extrínseca para poder ver las recompensas y obtener logros considerables en la enseñanza. Así que la explicación directa es uno de los pilares fundamentales de la enseñanza y para dar una buena explicación debemos orientar a los alumnos a leer desde el título de lo que están estudiando, los subtítulos, luego preguntarse ¿Qué cosas comprender respecto al tema? De allí se derivarán muchas preguntas que son de interés personal y ayuda para la interpretación de la lectura, según los contextos vivenciales que se tengan.

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