DRA. ANA MURGUIA
“EL PECADO HABITA EN NOSOTROS”
Quisiera empezar en esta mañana platicándoles una historia por lo demás apasionante, pero con mucho, más que apasionante, hay muchas cosas en esta historia que no sabían, se los aseguro. En la preparatoria, me acuerdo que leí el libro y me apasionó, luego no pude parar de escudriñar cada detalle de esta historia. Aquí está:
JOB 1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
JOB 1:4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.
1:5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
Nos dice claramente que Job oraba por sus hijos, y ofrecía sacrificio por sus hijos por si hubiesen pecado, y no pecados visibles, sino pecados ocultos, pecados que no se ven y que estaban en el corazón de sus hijos, todos los días lo hacía
Después que hubo perdido todo, Job cayó en cama con una gran enfermedad, le daba comezón desde la cabeza hasta los pies, y su piel se ennegreció, y se le caía, ¡Qué tremendo! Cuando Job pierde todo, porque era millonario, y sus hijos mueren en un solo día todo, ¡Qué calamidad! ¡Qué tragedia! El se lamenta y dice:
JOB 3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido,
Y me ha acontecido lo que yo temía.
3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado;
No obstante, me vino turbación.
Claro que nos dice que Job no estaba preparado para la miseria, había tenido tanta abundancia que aún su mujer le reprocha su integridad ante Dios, así que vienen tres amigos y le justifican porque sabían que era hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
JOB 2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.
2:10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
2:11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle.
2:12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
2:13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.
Estos tres amigos se conduelen de Job y sin hablar por siete días y siete noches ven su sufrimiento pero no hacen nada, porque no podían ver a su amigo sufrir y empiezan las justificaciones:
JOB 4:1 Entonces respondió Elifaz temanita, y dijo:
4:2 Si probáremos a hablarte, te será molesto;
Pero ¿quién podrá detener las palabras?
4:3 He aquí, tú enseñabas a muchos,
Y fortalecías las manos débiles;
4:4 Al que tropezaba enderezaban tus palabras,
Y esforzabas las rodillas que decaían.
4:5 Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas;
Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.
4:6 ¿No es tu temor a Dios tu confianza?
¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?
4:7 Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido?
Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos?
Responde Job y dice:
JOB 6:11 ¿Cuál es mi fuerza para esperar aún?
¿Y cuál mi fin para que tenga aún paciencia?
6:12 ¿Es mi fuerza la de las piedras, O es mi carne de bronce?
JOB 7:3 Así he recibido meses de calamidad,
Y noches de trabajo me dieron por cuenta.
7:4 Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré?
Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba.
7:5 Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo;
Mi piel hendida y abominable.
Le dicen sus amigos: cálmate Job, mejor pide perdón a Dios, tal vez tenga misericordia de ti, pues si tus hijos pecaron ya los echó de este lugar, pero si tal vez tu te arrepientes y fueres limpio y recto entonces tal vez… veamos como lo dice:
JOB 8:1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
8:2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, Y las palabras de tu boca serán como viento impetuoso?
8:3 ¿Acaso torcerá Dios el derecho, O pervertirá el Todopoderoso la justicia?
8:4 Si tus hijos pecaron contra él,
El los echó en el lugar de su pecado.
8:5 Si tú de mañana buscares a Dios,
Y rogares al Todopoderoso;
8:6 Si fueres limpio y recto,
Ciertamente luego se despertará por ti,
Y hará próspera la morada de tu justicia.
Y Job contestó, pero ¿Cómo le hago?
JOB 9:1 Respondió Job, y dijo:
9:2 Ciertamente yo sé que es así;
¿Y cómo se justificará el hombre con Dios?
Y así siguen los argumentos por más de 20 capítulos de este libro, y ningún argumento de sus amigos es válido para Job, pues sabía que tenía a Dios de testigo que el era, perfecto, justo temeroso de Dios y apartado del mal
JOB 27:1 Reasumió Job su discurso, y dijo:
27:2 Vive Dios, que ha quitado mi derecho,
Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
27:3 Que todo el tiempo que mi alma esté en mí,
Y haya hálito de Dios en mis narices,
27:4 Mis labios no hablarán iniquidad,
Ni mi lengua pronunciará engaño.
27:5 Nunca tal acontezca que yo os justifique;
Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.
27:6 Mi justicia tengo asida, y no la cederé;
No me reprochará mi corazón en todos mis días.
Por los siguientes cuatro capítulos de este libro Job argumenta su inocencia. Ya no quisiera decir mucho, sino que quisiera decir
¿Cuántas de nostras nos justificamos nosotras mismas ante cualquier situación difícil? Todas seguramente, diciendo yo soy buena, ¿Por qué a mí? Y reflexionemos, ¿Nos atreveríamos a decir como Job, péseme Dios en Su balanza de Justicia? les aseguro que nos encontraría culpables de pecado, ¿Seremos capaces de decirle que trabajaremos por otros para que coman? Sinceramente no lo creo, analícese cada una de ustedes esto:
JOB 31:6 Péseme Dios en balanzas de justicia,
Y conocerá mi integridad.
31:7 Si mis pasos se apartaron del camino,
Si mi corazón se fue tras mis ojos,
Y si algo se pegó a mis manos,
31:8 Siembre yo, y otro coma,
Y sea arrancada mi siembra.
Cuando terminó de auto-justificarse Job, y entonces sus amigos:
JOB 32:1 Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos.
Ya no había nada que argumentar, todos los argumentos de acusación de sus amigos y justificación de sus amigos no valían ante la integridad de Job.
Sólo quedaba el más joven de sus amigos que no había proferido juicios y este dijo: arrepiéntete, quizá tenga Dios misericordia de ti, por tu soberbia y tu falta de sabiduría, por eso quiero que Dios te pruebe, te de más sufrimiento porque no conforme con tu soberbia eres rebelde
JOB 34:31 De seguro conviene que se diga a Dios:
He llevado ya castigo, no ofenderé ya más;
34:32 Enséñame tú lo que yo no veo;
Si hice mal, no lo haré más.
34:33 ¿Ha de ser eso según tu parecer?
El te retribuirá, ora rehúses, ora aceptes, y no yo;
Di, si no, lo que tú sabes.
34:34 Los hombres inteligentes dirán conmigo,
Y el hombre sabio que me oiga:
34:35 Que Job no habla con sabiduría,
Y que sus palabras no son con entendimiento.
34:36 Deseo yo que Job sea probado ampliamente,
A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos.
34:37 Porque a su pecado añadió rebeldía;
Bate palmas contra nosotros,
Y contra Dios multiplica sus palabras.
JOB 35:1 Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo:
35:2 ¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho: Más justo soy yo que Dios?
35:3 Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello?
¿O qué provecho tendré de no haber pecado?
35:4 Yo te responderé razones,
Y a tus compañeros contigo.
35:5 Mira a los cielos, y ve,
Y considera que las nubes son más altas que tú.
35:6 Si pecares, ¿qué habrás logrado contra él?
Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?
35:7 Si fueres justo, ¿qué le darás a él?
¿O qué recibirá de tu mano?
Oyó Job todos los reproches de su soberbia
JOB 37:14 Escucha esto, Job;
Detente, y considera las maravillas de Dios.
37:15 ¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto, Y hace resplandecer la luz de su nube?
37:16 ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabiduría?
37:17 ¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando él sosiega la tierra con el viento del sur?
37:18 ¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo fundido?
37:19 Muéstranos qué le hemos de decir;
Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas.
37:20 ¿Será preciso contarle cuando yo hablare?
Por más que el hombre razone, quedará como abismado.
37:21 Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos,
Luego que pasa el viento y los limpia,
37:22 Viniendo de la parte del norte la dorada claridad.
En Dios hay una majestad terrible.
37:23 El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder;
Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.
37:24 Lo temerán por tanto los hombres;
El no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.
Ya no tenía Job argumentos para defenderse y…
JOB 38:1 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo:
38:2 ¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?
En otras palabras le dijo Dios: Dime Job ¿Quién de tus amigos tiene la razón? Pues yo te voy a decir que ninguno tiene la razón, unos justifican a otros, y todos se justifican entre sí, pero no debe ser así. Yo te haré preguntas y tu me responderás, y si bien respondes pasarás la prueba
Pero Job después de una cuantas preguntas le dijo: Señor, reconozco que soy pecador, ¿Qué puedo responderte? Mejor callaré habla Tú, leámoslo…
JOB 40:1 Además respondió Jehová a Job, y dijo:
40:2 ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.
40:3 Entonces respondió Job a Jehová, y dijo:
40:4 He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?
Mi mano pongo sobre mi boca.
40:5 Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.
40:6 Respondió Jehová a Job desde el torbellino, y dijo:
40:7 Cíñete ahora como varón tus lomos;
Yo te preguntaré, y tú me responderás.
40:8 ¿Invalidarás tú también mi juicio?
¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?
40:9 ¿Tienes tú un brazo como el de Dios?
¿Y truenas con voz como la suya?
Por último Job le dice a Dios: yo se que todo lo puedes y que ni mis pensamientos puedo ocultar de Tí. Solo había oído de Ti, pero ahora te he visto bien claro, entonces me arrepiento, ¿Qué quiere decir con—me arrepiento—? Decirle a Dios, yo estaba equivocado, Tú eres el único que justifica al hombre, Tú eres el único que puedes culpar a otros, y no volveré a fallarte. “No lo vuelvo a hacer”. No enseñaré más, Tú serás el que me enseñe, estaré a tus plantas, estaré siempre humillado delante de Tí
JOB 42:1 Respondió Job a Jehová, y dijo:
42:2 Yo conozco que todo lo puedes,
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
42:3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
42:4 Oye, te ruego, y hablaré;
Te preguntaré, y tú me enseñarás.
42:5 De oídas te había oído;
Mas ahora mis ojos te ven.
42:6 Por tanto me aborrezco,
Y me arrepiento en polvo y ceniza.
¿Cuántas de nosotras nos hemos auto-justificado cuando nos sucede alguna calamidad?
La Palabra de Dios nos dice:
No hay justo ni aun uno,
Romanos 3:10 Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
3:11 No hay quien entienda.
No hay quien busque a Dios.
3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Ciertamente si no hay ningún justo y nadie que haga lo bueno, ¿Por qué nos sentimos tan justas y buenas entonces? Dios no quiere que nos sintamos justas ni buenas, sino que busquemos ser justificadas primero por Él y luego reconciliadas con Dios y ¿Qué es esto? Me preguntarán y espero no enredar la madeja:
Lo explicaré de manera sencilla, bueno, para mí es sencillo, si alguien tiene alguna pregunta hágala, interrumpa, pero considérese a sí misma, no a otros.
Bien, en…
Romanos 5 nos dice: leamos todas juntas
5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
5:6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
5:7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.
5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su
Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
5:11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro
Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
5:13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.
5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.
5:15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.
5:16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.
5:17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
5:18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.
5:19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.
5:20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;
5:21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.
Este pasaje claramente nos dice que:
Primero: Dios muestra su amor al pecador—y todos somos pecadores—nadie queda excluido. ¿Cómo muestra su amor por el pecador? Bien lo muestra en que Dios envió a su Hijo Jesucristo para que muriera en la Cruz, por nuestro pecado, para salvación de nuestra alma. Murió la muerte más cruel, la de los criminales de su época, pero lo maravilloso es que fue por “todos” sin faltar ninguno, nadie, nadie; pero nadie, queda excluido. Juan 3:16 nos dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Segundo: Dios a través de Jesucristo nos justificó, es decir que nos hizo justos, no creamos que somos justos porque nosotros nos auto-justificamos, no, no, no, no seamos como Job, solamente Jesucristo nos puede justificar, y ya justificados
Tercero: Podemos ser reconciliados con Dios. ¿Qué es esto? Dirán pero yo no estoy, ni he estado peleada con Dios en toda mi vida, no es eso, sino que somos de naturaleza pecaminosa, o le sucede como a Job, no cree que le hemos faltado a Dios ni a nuestro prójimo ni aún a nosotras mismas, porque no hemos entendido lo siguiente:
a) El pecado: el pecado entró en el mundo por un hombre, Adán. Sí, por el pecado de Adán, rompimos relaciones celestiales con Dios, y nuestra naturaleza cambió;
b) El castigo para hombre es la muerte eterna: la naturaleza del hombre es divina primeramente, pues Dios nos hizo a su imagen y semejanza, luego carnal, pues habiendo comido del fruto prohibido del árbol del bien y del mal, murieron,
Génesis 2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 2:17 “mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
Génesis 3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
¿Qué es esto? Dios les dijo que morirían si comían de ese árbol, y así lo hicieron, no vamos a ver aquí los motivos ni nada, sino que pecaron, “Desobedecieron a Dios”, y eso es el primer pecado, luego como habiendo comido del árbol prohibido sus genes cambiaron, y como la mujer pone medio número de cromosomas y el hombre la otra mitad, el hijo que tuvieron también era de naturaleza pecaminosa y divina, pero un hijo heredó (Abel) más genes de la naturaleza divina y (Caín) más genes de la naturaleza carnal, mortal, maligna, diabólica, pues mató a su hermano, la naturaleza pecaminosa corroe de envidia al ser humano. Hasta allí, creo que no hay cuestionamientos o ¿Sí?, así sucesivamente hemos sido heredados y seguimos heredando esa naturaleza pecaminosa, ¿Nosotras cual naturaleza heredamos? Nosotros queremos y nos queremos convencer de que es la de mayores genes buenos, pero no nos mintamos a nosotras, mismas porque eso también es pecado
c) El Don Divino de Dios para volver a restablecer relaciones con Él: así que para que el hombre volviera a tener relaciones cordiales espirituales con Dios, el mandó a su Hijo Unigénito Jesucristo que es Dios, porque Él mismo se humanó, para poder decirnos, “si se puede”, no es algo imposible—llevar una vida santificada delante de Dios si se puede—, a esto se llama justificación y con esta justificación está la reconciliación o sea reanudar nuestras relaciones perdidas con Dios volver a la naturaleza divina que perdimos y seguir una vida hacia la santificación para llegar a la vida eterna, podemos hacer un ejemplo burdo de esto: Ej. Es como si una de ustedes estuviera en un hospital en la sala de urgencias, está a punto de morir y necesita una transfusión. Yo les estoy diciendo, tengo la solución, encontré una persona que podría donar toda la sangre que haga falta. Acto seguido, dice: sí, que venga, quiero vivir. Luego pregunta ¿De quién es la sangre que me quieren poner? Le dice alguien “de Cristo y con esa sangre vas a poder obtener la naturaleza divina que has perdido” y empieza a quitarse la aguja por donde pasarán la sangre y empieza a correr por toda la sala de urgencias, en forma de risa… imagínese corriendo y diciendo “No, no, no, no quiero que me pongan la sangre de ese hombre”, prefiero morir. OK, está en usted morir o vivir, si ha entendido este mensaje, prepare su corazón para la Salvación eterna.
d) La Salvación es vida eterna: cuando nos hemos reconciliado con Dios y podemos comprender, no que hemos pecado—aunque dice: aún éramos débiles –sino que el pecado lo traemos desde el nacimiento, entonces ya no tenemos excusa para seguir pecando más. ¿Qué es esto? Simple y sencillamente, que si aceptamos el sacrificio que hizo Cristo por nosotros en la Cruz del Calvario, entonces eso nos guía al arrepentimiento ¿Qué es arrepentirse? Como Job, reconocer que estaba equivocado, que no era justo porque el dijera que lo es, sino porque Dios le tuvo que decir reconoce que no puedes contestar las preguntas, porque Yo soy más viejo que tú, Soy más poderoso que tú, Soy fuerte que tú, Soy amor, por eso vengo en este torbellino a decirte, no te justifiques más, “El único que justifica Soy Yo”. Por el único que puedes ser librado de la muerte eterna, Soy Yo. El único que puede darte el gozo de la salvación, Soy Yo. El único que puede darte la paz, Soy Yo. Porque te amo. El único que puede salvarte del pecado y de la muerte eterna Soy Yo y no hay otro Camino. Sólo Cristo.
Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,
Y cuyos pecados son cubiertos.
Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.
El rey David en el Salmo 32 nos dice: “32:1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
32:2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.
32:3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.
32:4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah
32:5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
32:6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; etc.
Aquí nos habla claramente de la justicia sin obras, no necesitamos obras, las obras vienen por la fe, y no por nuestras propias fuerzas. Pero clamemos a Dios mientras podamos hallarlo, antes que sea demasiado tarde, hoy, hoy, hoy es el día
Hay que confesar a Dios nuestro pecado de ignorancia, de arrogancia, de orgullo, de soberbia, de incredulidad, pecados voluntarios que nos están condenando, ¿Cuál? Dirán con mucha razón, yo no tengo pecado, como decía Job; pero cuando Cristo venga en su Segunda Venida, Dios no le reconocerá y no hay más que dos caminos, el infierno y el cielo, ¿A dónde iremos? Y pregunto ¿Si en esta hora nos preguntaran, a dónde irá cuando muera? ¿Qué contestaría? Seguramente quiere ir al cielo, todos queremos ir, pero no fue esa la pregunta fue ¿A dónde iría si en este momento falleciera? ¿Al cielo o al infierno? Solamente hay dos lugares, el cielo y el infierno. Aunque hayamos hecho muchas buenas obras, y hayamos sido buenas con todas las personas, les hayamos dado de comer a muchos, hayamos hecho muchas limosnas, aunque paguemos nuestras indulgencias a la Iglesia, aunque oremos por nuestros hijos, aunque intercedamos por los pobres y desvalidos, aunque nos veamos a nosotras mismos justas como Job (Job 32:1), no tenemos excusa, ni justificación, si no es por Jesucristo, el Hijo del Dios que vive para siempre. ¿Por qué nos seguimos auto-justificando? ¿No somos de esas personas idólatras, que tenemos imágenes en nuestra casa con una veladora? ¿No somos de esas personas que damos un beso aquí y cuando volteamos murmuramos de las demás? ¿No somos de esas personas que tienen vicios ocultos, fumar, tomar, drogadicción, masturbaciones mentales, pensamientos destructivos para nuestro prójimo, relaciones sexuales ilícitas? ¿No somos de esas personas que tenemos una máscara cuando estamos en sociedad y sonreímos falsamente? ¿No somos de esas personas que estafamos a hurtadillas a otros? ¿No somos de esas personas que abusan de los pobres? Si ninguna se siente culpable de nada, Dios tenga misericordia pues dice La Escritura 1ª Juan 1:8-10: si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismos, pero si confesamos nuestro pecado, Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad
Santiago 4:17: si sabemos hacer lo bueno y no lo hacemos, nos cuenta como pecado
Y ¿Cuál es la paga por el pecado?
Romanos 6:23: la paga del pecado es muerte eterna, pero el Don de Dios es vida eterna para todos aquellos que creen,
Porque el que no cree ya es condenado
Romanos 6:22: ya librados del pecado se espera que seamos siervos de Dios y el fruto que tengamos será para santificación y así obtendremos la vida eterna
¡Qué sencillo!
Quisiera hacer una invitación:
¿Hay alguien en esta hora que quiera entregar su vida a Cristo, y decirle me arrepiento de mi ignorancia, de arrogancia, de soberbia, de orgullo, de mentira, de hipocresía, de la vanidad de mi mente, de mi idolatría (dinero, vírgenes, santos, droga, alcohol, etc.) mi pecado porque no he obedecido en todo por ignorancia la Palabra de Dios, de que no sabía que era culpable porque heredé el pecado, y soy pecadora, simplemente por eso? ¿Tal vez no se siente pecadora? Ese convencimiento no lo doy yo sino El Espíritu Santo que debe hablar a sus conciencias.
No crea que la salvación es por obras, como le han ofrecido en la iglesia. No, la Salvación que Dios ofrece es gratuita, no se requiere pago alguno, pero tengamos cuidado del pecado—desobediencia—sí, si después, de haber oído que existe el pecado ya no hay excusa, podemos decir que el pecado es todo lo que su conciencia le dicta que está mal. Podemos decir, yo puedo decir que sí acepto a Jesucristo como mi Salvador personal, pero; después yo puedo hacer lo que yo quiera. No, no es posible así, eso es hipocresía, la hipocresía es pecado, y el pecado es muerte eterna ¿Quiere morir eternamente? Claro que no, no es posible seguir en el mundo de maldad en el que hemos vivido hasta ahora, es necesario, nacer de nuevo en espíritu, no en carne, y nacer en espíritu es empezar a reconocer a Dios como nuestro Padre Celestial, es reconocer a Jesús como Salvador, como hermano mayor ya que en El tenemos muchas promesas, es reconocer que la Biblia es inspirada por Dios y es una guía de fe y práctica, quiere decir que como aun no podemos comunicarnos abiertamente con El Padre, tenemos que hacer un puente con Jesucristo, que es el camino que debemos andar, y ¿Quién nos dirá si es el camino correcto? Su Espíritu Santo que nos guiará por medio de La Escritura al arrepentimiento, no al remordimiento de pecado, no, sino al arrepentimiento—no lo volveré a hacer más—el remordimiento siempre nos lleva a la autocompasión, a la auto-justificación, a la autosuficiencia, a la auto-condolencia, y también a la auto-condenación, porque no nos hemos arrepentido. Cuando uno se arrepiente es llevado a la humillación, a la súplica vehemente del perdón de Dios y del prójimo, no vuelve a hacer más pecado. ¿Cuáles son sus pecados? Visibles e invisibles, los que la gente ve, y los que la gente no ve, involuntarios y voluntarios, los que hacemos porque otros nos hacen que caigamos, y los que hacemos con pleno conocimiento de causa, como es el de haber conocido la verdad de Dios y no querer aceptarle como Salvador. Yo se que si leyeran más sus Biblias, encontrarían infinidad de cosas que son pecados, esos pecadillos que les llamamos pequeños “Las pequeñas zorras de los trigales”, pero que minan completamente nuestra existencia.
Oremos en silencio—mientras leemos— Salmo 51
Oración final
PASAJES DE APOYO:
Santiago 1:15: la concupiscencia engendra maldad, la maldad da a luz pecado, y el pecado consumado es muerte
1ª Juan 3:8-9: el que peca es del diablo, que peca desde el principio, por eso vino Cristo, los nacidos de Dios tienen una nueva naturaleza
¿Qué es pecar? Ofender/ prevaricar/ quebrantar la ley de Dios
Otras definiciones son: hacer maldad, transgredir la ley
¿Qué es pecado? es culpa, iniquidad, maldad, lo que es malo, una ofensa, prevaricación o transgresión. ¿Te sientes culpable? Entonces eres pecadora
Salmo 19:12 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Yo no lo puedo hacer
¡Líbrame, Señor de aquellos errores que no puedo ver! ¡Ten misericordia de mí oh Dios conforme a tus piedades, y borra mi maldad, límpiame de mi pecado!
Mi oración es que todos lleguen al conocimiento de la Gloria de Dios, y no quiero ser responsable de la sangre de ellos.
Gracia, Paz y Bendiciones en Cristo Jesús
Dra. Ana Murguía
Una página para todos los gustos Tenemos recomendaciones para el cuidado dela salud en general, del cuerpo, de la mente, del alma y algo más. Enfermería, Teleenfermería, Telecuidado, Telemonitorización, Anatomía, Biología, Botánica, Ecología, Química,Zoología etc...
lunes, 5 de julio de 2010
¿QUIÉN PODRÁ ENTENDER SUS PROPIOS ERRORES?
Labels:
EL PECADO MORA EN NOSOTROS
AYUDANDO A LOS NECESITADOS
DRA. ANA MURGUIA
“Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.” Hechos 4:34-35
“Bendito sea Dios”, si una persona está en aflicción y bendice al Señor demuestra que su corazón no está abatido, que su espíritu y su alma han cobrado fuerzas para bendecirle en medio de la tribulación, demuestra que no está desesperada, sino que tiene esperanza en que todo tiene una solución. Esto es lo que debemos hacer los cristianos—alabar a Dios—en medio de la tristeza y la necesidad. La esperanza nuestra descansa en Dios en quien confiamos y nos ayuda en todas las pruebas de pérdida, de aflicción, de enfermedad, de males que nos rodean, y por si fuera poco nos hace caminar confiados y gozosos en este mundo.
Recuerdan la historia de Hechos de los Apóstoles capítulo 4 ¿Verdad?, teóricamente los discípulos estaban haciendo milagros y habían sanado a aquel hombre que había nacido cojo y que estaba sentado a la entrada de la puerta de la Iglesia llamada la Hermosa, y le dijo Pedro: no tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Luego pusieron a Pedro y a Juan en la cárcel, y les preguntaron ¿Con qué autoridad y en que nombre han sanado a éste hombre? Y Pedro lleno del Espíritu Santo, les dijo que en el nombre de Jesucristo de Nazaret ese hombre estaba enfrente de ellos sano, y después de un largo discurso en el cual les habló de los profetas, muchos creyeron en Cristo, y la multitud de los que habían creído eran—dice la Palabra de Dios—de un corazón y un alma; así que ninguno decía que lo que tenía era de él, sino que todas las cosas las tenían en común. ¡Qué cosa! Muchos han querido hacer un mundo así, en el que todos tengamos las cosas en común, pero no ha funcionado. A esto se llama comunismo, al menos no en nuestros países.
Por todo lo anterior no había necesitados entre los cristianos del primer siglo, porque todas sus propiedades y heredades o casas, las vendían y traían el precio de lo vendido delante de los apóstoles para que lo administraran y se repartía a todos ¿Por igual? No, eso es lo maravilloso, daban a todos “Según su necesidad”, aquí podemos decir que ni el socialismo, ni el comunismo tienen el mismo fin, ellos quieren que todos reciban lo mismo, y todos tengan un mismo estatus social y económico, pero los apóstoles no enseñaron eso sino que enseñaron dar a cada uno según su necesidad.
A manera de testimonio: hoy recibí la llamada de una hermana de nuestra Iglesia, que se dedica a ese ministerio de dar a los necesitados. Me dijo: hermana queremos decirle que tenemos el ministerio de socorro al necesitado, y sabemos que está pasando por momentos difíciles, queremos saber si su hermano está comiendo y si necesita algo. Me apresuré a contestarle y mi corazón se ensanchó en mi pecho, porque en estos momentos Dios nos alienta con estos ministerios y los hermanos son una ayuda tremenda para nosotros. Además, me dijo: hermana no dude en pedirnos lo que necesite, tenemos dinero para comprar medicamentos inclusive, o para el servicio médico, para estudios si son necesarios, o para lo que se le ofrezca, no dude en llamarnos decirnos, llámenos si necesita algo. Mi agradecimiento se hizo patente, y me sentí dichosa de tener hermanos en Cristo que se preocupan por nuestra necesidad. Hermanos míos, cuando nosotros tenemos algo que podemos poner al servicio de Dios, los hermanos que se encargan de un ministerio como este de misericordia—socorro al necesitado—es de bendición, tanto para los que dan la ayuda como a los que ayudan. “Bendito sea Dios”, porque en nuestra necesidad, podemos decir que “Él nos sostiene”.
Oremos para que Dios nos enseñe a ayudar al necesitado dependiendo de su necesidad
Dra. Ana Murguía
“Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.” Hechos 4:34-35
“Bendito sea Dios”, si una persona está en aflicción y bendice al Señor demuestra que su corazón no está abatido, que su espíritu y su alma han cobrado fuerzas para bendecirle en medio de la tribulación, demuestra que no está desesperada, sino que tiene esperanza en que todo tiene una solución. Esto es lo que debemos hacer los cristianos—alabar a Dios—en medio de la tristeza y la necesidad. La esperanza nuestra descansa en Dios en quien confiamos y nos ayuda en todas las pruebas de pérdida, de aflicción, de enfermedad, de males que nos rodean, y por si fuera poco nos hace caminar confiados y gozosos en este mundo.
Recuerdan la historia de Hechos de los Apóstoles capítulo 4 ¿Verdad?, teóricamente los discípulos estaban haciendo milagros y habían sanado a aquel hombre que había nacido cojo y que estaba sentado a la entrada de la puerta de la Iglesia llamada la Hermosa, y le dijo Pedro: no tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Luego pusieron a Pedro y a Juan en la cárcel, y les preguntaron ¿Con qué autoridad y en que nombre han sanado a éste hombre? Y Pedro lleno del Espíritu Santo, les dijo que en el nombre de Jesucristo de Nazaret ese hombre estaba enfrente de ellos sano, y después de un largo discurso en el cual les habló de los profetas, muchos creyeron en Cristo, y la multitud de los que habían creído eran—dice la Palabra de Dios—de un corazón y un alma; así que ninguno decía que lo que tenía era de él, sino que todas las cosas las tenían en común. ¡Qué cosa! Muchos han querido hacer un mundo así, en el que todos tengamos las cosas en común, pero no ha funcionado. A esto se llama comunismo, al menos no en nuestros países.
Por todo lo anterior no había necesitados entre los cristianos del primer siglo, porque todas sus propiedades y heredades o casas, las vendían y traían el precio de lo vendido delante de los apóstoles para que lo administraran y se repartía a todos ¿Por igual? No, eso es lo maravilloso, daban a todos “Según su necesidad”, aquí podemos decir que ni el socialismo, ni el comunismo tienen el mismo fin, ellos quieren que todos reciban lo mismo, y todos tengan un mismo estatus social y económico, pero los apóstoles no enseñaron eso sino que enseñaron dar a cada uno según su necesidad.
A manera de testimonio: hoy recibí la llamada de una hermana de nuestra Iglesia, que se dedica a ese ministerio de dar a los necesitados. Me dijo: hermana queremos decirle que tenemos el ministerio de socorro al necesitado, y sabemos que está pasando por momentos difíciles, queremos saber si su hermano está comiendo y si necesita algo. Me apresuré a contestarle y mi corazón se ensanchó en mi pecho, porque en estos momentos Dios nos alienta con estos ministerios y los hermanos son una ayuda tremenda para nosotros. Además, me dijo: hermana no dude en pedirnos lo que necesite, tenemos dinero para comprar medicamentos inclusive, o para el servicio médico, para estudios si son necesarios, o para lo que se le ofrezca, no dude en llamarnos decirnos, llámenos si necesita algo. Mi agradecimiento se hizo patente, y me sentí dichosa de tener hermanos en Cristo que se preocupan por nuestra necesidad. Hermanos míos, cuando nosotros tenemos algo que podemos poner al servicio de Dios, los hermanos que se encargan de un ministerio como este de misericordia—socorro al necesitado—es de bendición, tanto para los que dan la ayuda como a los que ayudan. “Bendito sea Dios”, porque en nuestra necesidad, podemos decir que “Él nos sostiene”.
Oremos para que Dios nos enseñe a ayudar al necesitado dependiendo de su necesidad
Dra. Ana Murguía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)